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Origen de las serpientes

Los Ofidios o Serpientes son animales que pertenecen al Fila (Phyla) de los Cordados (Chordata), es decir, poseen cuerda dorsal y simetría bilateral.

Forman parte del Grupo de los Vertebrados (Vertebrata) por tener un endoesqueleto y un cráneo que envuelve al encéfalo.

Están ubicadas en la Clase de los Reptiles (Reptilia) , por tener un corazón con tres cavidades , respiración pulmonar y temperatura corporal variable (poiquilotermos) y se les ha incluido dentro del Orden de los Escamosos (Squamata), porque tienen el cuerpo totalmente recubierto de escamas epidérmicas.

El Suborden de las Serpientes se caracteriza por la presencia de un esqueleto formado por un cráneo, una larga columna vertebral, costillas flotantes, ausencia de esternón; piel con escamas epidérmicas y, en algunas familias, rudimentos de pelvis y de miembros posteriores.

Los ofidios se diferencian fácilmente de algunos lagartos y anfibios ápodos, por la siguiente combinación de caracteres:

bulletEn el cráneo de las serpientes, la mandíbula no está directamente articulada al cráneo, sino por medio de un hueso corto, intermediario, llamado cuadrado.
bulletLa mandíbula de los ofidios consta de dos ramas separadas y, débilmente, unidas entre sí por medio de un ligamento elástico.
bulletLos ofidios carecen de oído externo, tímpano y oído medio, es decir, son sordas.
bulletEl cuerpo siempre está cubierto por escamas yuxtapuestas y no por anillos con placas o piel lisa.

Dimensiones

El tamaño de las serpientes varía notablemente según la familia y especie a la cual pertenezcan.

Culebra "Cieguita Marrón", al lado de un lápiz normal. No ponzoñosa

Algunas son muy pequeñas y no llegan a medir más de diez a quince centímetros en estado adulto; en cambio, los grandes pitones afroasiáticos y las boas y anacondas suramericanas pueden alcanzar hasta unos doce metros. Sin embargo, resulta erróneo hablar de serpientes de quince o más metros.

Culebra no venenosa de agua o "Anaconda"

Piel, Escamación y Muda

Las serpientes tienen la piel distensible y recubierta totalmente por escamas córneas epidérmicas.

La escamación cumple una función protectora del cuerpo de estos animales, que se encuentran constantemente expuestos al roce con las irregularidades del terreno y de la vegetación.

Estas poseen una fina cubierta epidérmica, transparente, que se continua en la verdadera piel y constituye así una tenue red llamada "estrato córneo", la cual es reemplazada periódicamente y, de una vez, por una nueva.

La muda es un proceso crítico relacionado con las glándulas endocrinas del reptil.

Algunas especies pueden llegar a mudar hasta ocho veces por año, mientras que otras lo hacen apenas cada año.

Durante la muda, el reptil se despoja de una camisa transparente, restregando el hocico y el resto del cuerpo contra las rocas y troncos de árboles .

La capa epidérmica se va desenfundando al revés, hasta desprenderse totalmente como una capa diáfana, que viene a ser una copia fiel e incolora de toda la escamación y los diseños corporales de la serpiente.

La escamación de las serpientes de Venezuela es de dos tipos específicos, las escamas lisas y las escamas con carena.

Las escamas lisas se presentan una al lado de la otra, dando el aspecto de que toda la serpiente es lisa y brillante. Este tipo de escamación se encuentra en todas las serpientes inofensivas (no ponzoñosas) y además en una sola especie ponzoñosa como es la Coral ( Micrurus ).

Serpiente ponzoñosa de Coral (Micrurus) mostrando escamas lisas
 

Las escamas con carena están superpuestas una sobre la otra, dándole a la serpiente un aspecto de piel rugosa y opaca. Este tipo de escamación se encuentra solamente en las serpientes ponzoñosas de la familia Viperidae, entre las que se encuentran las cascabeles, las mapanares y las cuaimas piñas.

Serpiente ponzoñosa Cascabel (Crotalus) mostrando escamas carenadas

Las culebras exhiben diseños muy variados. Muchas tienen colores uniformes, mientras que otras pueden tener líneas longitudinales, anillos o manchas regulares o irregulares.

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Distintas coloraciones de las serpientes

En la mayoría de las especies de ofidios la coloración confiere cierta protección al animal, lo cual les permite ocultarse de sus enemigos naturales y les facilita la obtención del alimento.

Generalmente las serpientes presentan colores similares al medio en donde viven (homocromía), pero también pueden tener una combinación de forma y colores parecidos al hábitat (homotipia). Un ejemplo claro de esto último lo constituye una culebra inofensiva llamada "Bejuca" (Oxybelis aeneus), que se confunde muy bien con las ramas secas de los arbustos donde vive.

Culebra inofensiva Bejuca (Oxybelis aeneus) confundiéndose entre las ramas
 

En otros casos hay mimetismo, el cual permite que una especie inofensiva presente un gran parecido con otras especies peligrosas.

Culebra "Falsa Coral"

Organización Interna

ESQUELETO:

El esqueleto de las serpientes esta fuertemente osificado y lo forman: un cráneo, la columna vertebral, las costillas y, a veces, rudimentos de pelvis.

Vértebra de un ofidio
 

La cabeza comprende una parte superior o cráneo propiamente y una inferior o mandíbula, con dos ramas móviles. Estas dos partes (cráneo y mandíbula) no están articuladas directamente como en otros vertebrados, sino a través de un hueso denominado "cuadrado", que permite el descenso de la mandíbula cuando el animal abre la boca para engullir presas más voluminosas que su propio cuerpo.

DENTADURA:

La mayoría de las serpientes poseen dientes, y estos muestran notables diferencias en su estructura y función.

Los dientes de las serpientes se mudan y se reemplazan a lo largo de toda su vida, a diferencia de los mamíferos que sólo tienen una o dos denticiones.

Los dientes tienen usualmente forma cónica sencilla o similar a una estaca, aunque pueden variar de forma y tamaño según la región mandibular donde se encuentren.

Las serpientes poseen gran cantidad de dientes cuya función es la de empujar el alimento hacia la garganta, mas que para masticar, con lo que pueden engullir a la presa entera. También cumplen la función de retener a la presa.

Los colmillos especializados de las serpientes ponzoñosas también se reemplazan durante toda la vida del animal.

Colmillos maxilares de una serpiente venenosa Viperidae
 

Existe una clasificación dentaria de las serpientes, la cual permite determinar si éstas son ponzoñosas o no:

SERPIENTES AGLIFAS:

Comprende a aquellas con una dentadura maxilar superior formada por pequeños dientes ganchudos y curvados hacia atrás, sin surco o conducto capaz de inocular ponzoña. Incluso cuando la saliva es ligeramente ponzoñosa (en algunas especies), estos animales no presentan peligro alguno para el hombre.
 

Cráneo de serpiente inofensiva con dentadura Aglifa

Estos dientes son sólidos, lisos, cortantes y cortos; sus mordeduras son simples arañazos superficiales que no alcanzan a herir la piel, salvo que la serpiente sea de gran tamaño, como una Boa o una Tragavenados.

Serpiente inofensiva Tragavenados
(Boa constrictor constrictor)
 

SERPIENTES OPISTOMEGADONTES:

Serpientes con una dentadura formada por dos dientes posteriores más grandes que los restantes ubicados en la cavidad bucal.

Los dientes posteriores son utilizados para herir severamente a las presas, pero no están provistos de canal para introducir ponzoña. Este grupo constituye una especialización de las serpientes aglifas. Un ejemplo es la Sapamanare (Xenodon severus).

Serpiente inofensiva Sapamanare (Xenodon severus)

 

SERPIENTES OPISTOGLIFAS:

Serpientes que poseen dientes con disposición igual al grupo anterior, pero tienen además un par de dientes posteriores alargados, fijos y surcados por un canal lateral externo, capaz de escurrir ponzoña.

La ponzoña es producida en muy pocas cantidades y no es muy activa, siendo pocas veces inoculada con eficacia, por estar los colmillos colocados muy atrás.

Dentadura maxilar de serpientes inofensivas
 

En la mayoría de los casos no presentan ningún peligro para el hombre. El veneno es inoculado con eficacia en presas ya ingeridas, lo cual facilita la digestión.

Algunas serpientes de este grupo son ofiófagas, es decir, se alimentan de otras serpientes, muy especialmente de las ponzoñosas. Ejemplos de este grupo son la Verdegallo (Leptophis coeruleodorsus) y la Lora (Chironius monticola).

Culebra Lora
 

SERPIENTES PROTEROGLIFAS:

La disposición de su dentadura es inversa a la del grupo anterior. Los colmillos están ubicados en el maxilar superior, en la porción anterior.

Cráneo de serpiente ponzoñosa de coral (proteroglifa)


Estos colmillos poseen un canal inoculador de ponzoña. Son pequeños, curvados ligeramente, inmóviles y están sujetos al maxilar superior. Este par de dientes es de un tamaño mayor que los demás.

La mordedura de estas serpientes es, generalmente, mortal para el hombre si no es tratada a tiempo. Están representadas en nuestro país por las corales (Micrurus).

Serpiente ponzoñosa de Coral (Micrurus)
 

SERPIENTES SOLENOGLIFAS:

Poseen el aparato inoculador de ponzoña más sofisticado que existe en la naturaleza. Dentro de este grupo se encuentra la mayoría de las serpientes ponzoñosas de nuestro país y las que provocan casi la totalidad de los casos de emponzoñamiento.

Su aparato inoculador consiste en un par de colmillos, fuertes, curvados hacia atrás y situados en la parte anterior del maxilar superior.

Cráneo de serpiente ponzoñosa solenoglifa

El maxilar de estas serpientes es pequeño y verticalmente eréctil, lo cual le permite a la serpiente cerrar la boca y replegar los colmillos hacia el techo de ésta.

Los colmillos están recubiertos por una mucosa que se llama Vagina Dentalis. Estos además poseen un conducto que lleva la ponzoña desde la glándula productora hasta la punta del colmillo.

Sepiente venenosa de cascabel derramando una gota de veneno

En el momento que la serpiente se dispone a morder, abre la boca en un ángulo cercano a 180º y el maxilar superior se mueve hacia adelante, formando un ángulo de 90º con el labio superior.

Ejemplos de este grupo son las cascabeles (Crotalus), las mapanares (Bothrops) y las cuaimas piñas (Lachesis).

Serpiente ponzoñosa mostrando los colmillos inoculadores de veneno
 

SISTEMA NERVIOSO:

El sistema nervioso se encuentra bien desarrollado en las serpientes y consta de un cerebro dividido en dos hemisferios, el cerebelo, el bulbo raquídeo, la médula espinal y los nervios. La cabeza esta inervada por doce pares de nervios craneanos.

APARATO DIGESTIVO:

El tubo digestivo en los ofidios, al igual que la mayoría de sus órganos internos, es alargado y se relaciona con la forma longitudinal del cuerpo.

El esófago y el estómago son muy distensibles en estos reptiles, lo cual facilita la ingestión de presas muy voluminosas, sin ninguna dificultad.

APARATO CIRCULATORIO:

El corazón en las serpientes se encuentra situado en los límites del tercio anterior y el tercio medio del cuerpo.

Está dividido en tres cavidades: dos aurículas y un ventrículo, aunque este último está parcialmente dividido por un tabique incompleto.

El corazón de los ofidios puede latir durante muchos minutos después de muerto el animal y aún separado del cuerpo.

APARATO RESPIRATORIO:

El aparato respiratorio en las serpientes consta de fosas nasales, glotis, laringe, tráquea y uno o dos pulmones.

Las fosas nasales son alargadas y los orificios nasales están bordeados por una escama.

La glotis se abre en la boca y está ubicada un poco por encima y detrás del estuche lingual. Durante la deglución, la glotis se cierra y se proyecta hacia adelante, para evitar que cualquier partícula de alimento se introduzca en el tracto respiratorio.

Los ofidios tienen un corto número de movimiento respiratorios por minuto y respiran profundamente, debido a la ausencia del hueso esternón en el tórax.

APARATO UROGENITAL Y REPRODUCCIÓN:

Las serpientes tienen un par de riñones pequeños, alargados y asimétricos, situados en la región pelviana. No existe en ellas vejiga urinaria y, de cada riñón, sale un uréter que desemboca en la cloaca, cerca de la abertura anal. En los machos, los uréteres se unen a los tubos seminíferos, procedentes de los testículos.

En los machos, los testículos se encuentran delante de los riñones y son flotantes.

En las hembras, los ovarios están ubicados cerca de los riñones y también hay dos oviductos.

Los machos tienen un par de órganos copuladores eréctiles, denominados hemipenes, que se encuentran alojados, en posición de reposo, en el interior de la base de la cola del animal.

Principales tipos de hemipenes de serpientes
 

Las serpientes se reproducen mediante huevos, y los períodos de incubación casi siempre se prolongan por varios meses.

Las serpientes que ponen huevos se denominan ovíparas y en la incubación de los mismos no interviene la madre, porque ella los oculta entre la hojarasca, grietas del terreno o en troncos podridos de árboles, y se incuban gracias al calor de la combustión lenta y al efecto de los rayos solares.

Serpiente "Sabanera" con huevos recién puestos. No ponzoñosa.

El instinto maternal está prácticamente ausente en las serpientes, porque la hembra abandona los huevos y sus hijos a su propia suerte.

Otras serpientes, entre ellas muchas venenosas, retienen los huevos en los oviductos y los animalitos salen vivos del vientre materno. Estas se denominan ovovivíparas y pueden parir desde unos pocos hasta más de treinta hijos.

Órganos de los sentidos

 

LA VISTA:

El ojo en los ofidios posee seis músculos oculorrotatorios y sin embargo, los movimientos oculares espontáneos en estos reptiles son cortos.

El globo ocular tiene forma esférica y a veces un poco alargada. Las pupilas pueden ser circulares, en las culebras que llevan vida diurna y, verticales o elípticas, en las de hábitos nocturnos.

 

Serpientes de hábitos diurno y nocturno respectivamente
   

Los ojos de las serpientes están desprovistos de párpados movibles y, en reemplazo de los mismos, hay sobre cada ojo una lentilla transparente y convexa, que es mudada periódicamente junto con la capa epidérmica de la piel del animal.

 

EL OIDO:

Las serpientes no tienen pabellón, conducto auditivo externo, tímpano, oído medio ni trompa de Eustaquio, pero poseen rudimentos de oído interno.

Son completamente sordas a los sonidos transmitidos por el aire, pero en cambio, pueden captar sonidos agudos y las vibraciones del suelo. Esto explica por qué las serpientes se ponen rápidamente alertas ante pisadas y otros movimientos sobre el terreno.

OLFATO:

El olfato está bien desarrollado en los ofidios.

Ellos poseen un órgano accesorio finamente inervado, que consiste en un par de tubos o sacos ciegos situados entre las fosas nasales y la bóveda palatina, denominados órganos de Jacobson.

La lengua también contribuye con el sentido del olfato al desplazar tenues partículas olfativas hacia esos órganos.

GUSTO Y TACTO:

La lengua no cumple función gustatoria en las serpientes, y ellas engullen sus presas sin saborearlas; pero en cambio, ésta es un fino instrumento de tacto, que le permite al animal captar lo existente a distancias cortas.

La lengua es bífida, coloreada de claro a obscuro, muy móvil, protráctil y retráctil y se oculta en un estuche situado delante de la glotis.

Serpiente de Cascabel (Crotalus) mostrando la lengua bífida
 

Puede ser sacada a través de una escotadura en la escama rostral, sin necesidad de que el reptil abra la boca.

El sentido del tacto es pobre en las serpientes, debido a la cubierta escamosa del cuerpo.

ORGANOS TERMORRECEPTORES:

En América, las serpientes de la familia Viperidae están agrupadas en una subfamilia aparte, denominada Crotalinae, debido a la presencia en ella de un par de orificios o cavidades, situadas cada una un poco por debajo y entre la fosa nasal y el ojo, a las cuales se le denominan fosetas loreales y cumplen una función termorreceptora.

Foseta Termorreceptora Loreal de una Mapanare (Bothrops)
 

La membrana termorreceptora es muy sensible a los rayos infrarrojos y permite a las serpientes que la poseen, detectar a cortas distancias diferencias de temperatura hasta de unos 0.2 ºC. Así pueden las serpientes crotalíneas, como las mapanares, las cascabeles y las cuaimas piñas, ubicar a sus presas y enemigos, aún en la obscuridad, y atacarlos con una precisión extraordinaria.

Una función semejante cumplen en algunas serpientes inofensivas, las llamadas fosetas labiales, distribuidas en forma variable en varios géneros de la familia Boidae. Las fosetas labiales se encuentran en las escamas supralabiales e infralabiales, ocupándolas total o parcialmente.

Fosetas Termorreceptoras Labiales de una Boa Esmeralda

Alimentación

Las serpientes tienen costumbres alimenticias muy variadas. En su mayoría son carnívoras, pero algunas especies con hábitos subterráneos pueden alimentarse de termitas, larvas y otros insectos.

Los ofidios tienen como presa más frecuente a los pequeños roedores (ratones, conejos, etc.), pero se alimentan también de lagartijas, ranas, otras serpientes, pájaros, moluscos, huevos y peces.

Serpiente de Cascabel alimentándose de un ratón blanco
   
   

Termoregulación

Las serpientes son animales poiquilotermos, es decir, que la temperatura interior de sus cuerpos varía por influencia de la temperatura del ambiente.

La mayoría de ellas prefieren los climas cálidos y sus límites de tolerancia oscilan de 0 ºC a unos 47 ºC, siendo casi siempre la temperatura exterior ideal de unos 25 ºC.

El calor o el frío extremo ejercen una influencia enorme en la vida de estos reptiles, hasta el punto de que algunas especies no se alimentan sino bajo ciertas condiciones térmicas.

En las grandes selvas pluviales del Sur y Oriente de Venezuela se encuentra mas de la mitad de las serpientes que habitan en el país
   

Movimientos

Las serpientes están en capacidad de deslizarse, saltar, nadar, sumergirse en agua o arena y escalar planos inclinados casi verticales.

La reptación la efectúan mediante cuatro tipos de movimientos y su progresión se facilita, sobre todo, por la flexibilidad de la columna vertebral.

Las costillas y las escamas ventrales, conectadas por músculos, contribuyen a la sincronización de la locomoción.

Los movimientos que pueden observarse en los ofidios son: ondulatorio horizontal alternativo, progresión rectilínea por movimientos de las escamas ventrales, locomoción mixta (conjugación de los tipos precedentes) y desplazamiento sinuoso en forma de hélice, realizado en la arena.

La velocidad máxima que puede desarrollar una serpiente es muy variable, pero no sobrepasa unos 7 kilómetros por hora, aunque pueden cubrir distancias cortas a mayor velocidad.

En los bosques deciduos habita aproximadamente un 15% de las especies de serpientes conocidas en el país
 

Formas de vida

Las serpientes tienen hábitos diurnos y nocturnos.

Las serpientes de hábitos diurnos que viven en Venezuela son casi siempre inofensivas y se reconocen fácilmente porque tienen las pupilas de los ojos en forma redondeada.

Serpiente inofensiva de hábitos diurnos

Las serpientes nocturnas pueden ser reconocidas también por la forma de las pupilas, que son verticales o elípticas, como las de los gatos.

Serpiente venenosa de hábitos nocturnos

La mayoría de las serpientes ponzoñosas de Venezuela son nocturnas, pero abundan también especies inofensivas que vagan durante la noche.

Aparte de estas dos destacadas formas de vida de los ofidios, podemos encontrar otro tipo de costumbres, como por ejemplo, la adaptación a la vida terrestre, subterránea, acuática o arbórea.

En las selvas nubladas subtropicales se encuentra un 40% del número de especies de serpientes de Venezuela

 

Distribución Geográfica y altitudinal

Los ofidios tienen preferencia por vivir en selvas, sabanas y bosques cálidos y húmedos, aunque también habitan en las zonas templadas y en los desiertos.

La dispersión altitudinal en las serpientes se extiende desde el nivel del mar hasta los lugares cercanos al límite inferior de las nieves perpetuas, en las montañas muy elevadas, pero disminuye en número de especies, desde los 2.000 metros de altura y, a partir de los 3.000 metros, es difícil hallarlas.

En los páramos andinos, por encima de 3.000 metros de altitud, hay un 3% de especies de serpientes, todas inofensivas

 

En Venezuela se conocen, hasta el presente, 142 especies y subespecies de serpientes y no hay región natural del país donde no estén representadas, aunque sea por unas pocas formas.

Sin embargo, los ofidios son escasos en las zonas muy áridas (xerófilas) de la península de Paraguaná, La Guajira, etc. En cambio abundan en las grandes selvas húmedas y cálidas de Guayana, Zulia y el Territorio Amazonas.

En las zonas xerófilas del país existe un 20% del total de las especies de serpientes que viven en Venezuela

 

Conducta y actividades defensivas

Es muy probable que, de todos los Vertebrados, sean los ofidios los animales que ostentan las más variadas formas defensivas y de amenaza frente a sus enemigos y sus víctimas.

Las serpientes, generalmente, prefieren huir de los peligros, aprovechando sus rápidos y escurridizos movimientos, pero pueden también combatir, ya sea utilizando su fuerza muscular, su dentadura o sus colmillos inoculadores de veneno, cuando se trata de especies ponzoñosas.

Algunas serpientes se defienden inflando el cuello o amenazando con la boca abierta en forma descomunal.

La culebra inofensiva "Tigra Cazadora" (Spilotes pullatus pullatus) infla la tráquea para amenazar a sus enemigos

Las grandes boas constrictoras y anacondas, en cambio, emplean su potente musculatura para asfixiar a sus víctimas.

Sin embargo, entre todos, el medio más eficaz es el aparato ponzoñoso que tienen algunas familias de serpientes, porque con él matan o paralizan a sus víctimas.

Enemigos de las serpientes

Los ofidios tienen numerosos enemigos naturales, entre los cuales se cuentan las aves de rapiña, algunos mamíferos como el mapurite, rabipelados, cachicamos o armadillos y los gatos domésticos y salvajes.

El gato es un buen controlador biológico de las serpientes, porque mata serpientes y animales que le sirven de alimento a las mismas.

Los enemigos más singulares de las serpientes son, sin embargo, las llamadas culebras ofiófagas, que se alimentan de otras, tanto venenosas como inofensivas; ellas poseen inmunidad natural frente a los venenos de las serpientes ponzoñosas, que ingieren como alimento.

La serpiente "Ratonera" o "Tuquí" (Clelia clelia clelia) se alimenta de serpientes ponzoñosas

 

Quizás, el enemigo más activo de los ofidios sea el hombre, quien consciente de la peligrosidad de algunas especies, prefiere destruir hasta la mas insignificante culebra.

 

*Esta información fue recopilada de la pagina http://www.une.edu.ve/salud/mapanare/

 

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